El Lenguaje Radiofónico
A lo largo de la historia de la humanidad los sonidos y los silencios ocuparon un lugar de importancia en la percepción y comunicación de la realidad: ritmos, melodías, canciones y relatos fueron formas de comunicación -aún hoy lo siguen siendo- que aportaron a la identidad y cohesión de pequeños y grandes grupos humanos y a su cultura misma.
Sin embargo, la apreciación y valoración de los sonidos y el silencio no ha sido uniforme, de acuerdo a su pertenencia a culturas y subculturas diferenciadas.
El desarrollo tecnológico fue introduciendo nuevas posibilidades de producción, circulación y -como novedad- almacenamiento de los sonidos.
Es en este proceso donde aparece la radio como una fuente sonora más de entre las muchas que existen en la sociedad contemporánea.
El componente tecnológico de la radio influye en las potencialidades expresivas del medio, pero éste tiene en el mundo de los sonidos su elemento expresivo fundamental.
Cuando en radio hablamos de sonidos estamos aludiendo a la voz hecha palabra, a la música y a los efectos sonoros, y -por contraposición- a la ausencia de sonido o silencio. Estos cuatro elementos constituyen la base del lenguaje radiofónico.
Podemos concebir a los mensajes sonoros de la radio como una sucesión ordenada, continua y significativa de “ruidos” elaborados por las personas, los instrumentos musicales o la naturaleza, y clasificados según los repertorios/códigos del lenguaje radiofónico.
La radio tiene una forma de narrar particular, tiene su propio lenguaje que no es únicamente la palabra, a través del sonido es posible generar en la mente humana, imágenes o representaciones de lo que se escucha y aquí es donde la radio se vale de sus cuatro elementos principales: la palabra, la música, el silencio y los efectos de sonido.
El lenguaje radiofónico combina recursos sonoros y no sonoros para construir un mensaje.
La armonía de todos ellos en torno a un contenido interesante será la que permita sostener el relato radiofónico. Así, captar la atención y el interés del público y hacerlo con la gramática adecuada al medio y al mensaje será la principal exigencia del periodista radiofónico.
Armand Balsebre nos aporta su reflexión sobre la importancia de la estética del mensaje, en tanto es parte fundamental del contenido: “La información estética de un mensaje es portadora de un segundo nivel de significación, connotativo, afectivo, cargado de valores emocionales o sensoriales, donde el enunciado significante surge del repertorio de sensaciones y emociones que conforman la personalidad del receptor”. La información estética del mensaje influye más sobre nuestra sensibilidad que sobre nuestro intelecto.
Durante mucho tiempo se ha asociado a la radio únicamente con la palabra, esta concepción ha mostrado de forma limitada como un canal transmisor de mensajes hablados, soporte para la comunicación a distancia entre personas, excluyéndose el carácter de la radio como medio de expresión.
Un sector de productores y realizadores radiales han defendido un criterio que reduce la capacidad expresiva de los discursos a un simple sistema semiótico de la palabra.
Bajo la etiqueta o denominación de “lenguaje radiofónico”, sólo ven una gran preocupación por el estudio de la redacción informativa específica para este medio: “número de palabras por minuto”, “improvisación verbal”, “sintaxis simple”, “número de palabras por frase”, “pausas” …
Desde esta perspectiva, el estudio del lenguaje radiofónico sólo ha sido el estudio de la adecuación y tratamiento específico del universo significativo de la palabra en la radio, con el objetivo de estructurar mejor algunas de las rutinas de producción del periodista en el proceso de construcción de la noticia.
En la información radiofónica se produce una exagerada relevancia del monólogo expositivo, una de las formas expresivas de la palabra, y se ignoran otras, que impiden ver la amplitud expresiva del lenguaje radiofónico.
El contexto informativo en la radio, con sus códigos y convenciones particulares, no es un fácil punto de mira para comprender la magnitud expresiva que nos ofrece este medio”. Armand Balsebre. “El lenguaje radiofónico”.
Precisamente Balsebre alcanza una definición que el Taller valoriza: “Lenguaje radiofónico es el conjunto de formas sonoras y no sonoras representadas por los sistemas expresivos de la palabra, la música, los efectos sonoros y el silencio, cuya significación viene determinada por el conjunto de los recursos técnico-expresivos de la reproducción sonora y el conjunto de factores que caracterizan el proceso de percepción sonora e imaginativo-visual de los radioyentes",
También Balsebre propone un sistema semiótico de lo radiofónico que presenta la complejidad del sistema expresivo radial y nos importa compartirlo y los invitamos a recorrerlo con curiosidad.
Se incorpora la idea de escritura en sonidos y lenguaje radiofónico (definición de Balsebre) y se presenta el perfil del Comunicador (Barbero) con sus recursos intelectuales y técnicos.
Es importante destacar el rol que tiene la edición digital sonora junto al dominio de las posibilidades
Bibliografía
- El lenguaje radiofónico. Armand Balsebre (Capítulo 2)
- 📘 Armand Balsebre
- Detalla la configuración del lenguaje radiofónico a partir de elementos sonoros y sus implicaciones semióticas.
- Documentos y conferencias complementarias sobre estética y práctica en la radio
- Explicación: Proveen ejemplos y análisis teóricos que enriquecen la comprensión del lenguaje en el medio.
en Internet para compartir contenido sonoro.
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